sweet imagine

Un espacio para adultos

Este sitio contiene material sensual destinado únicamente a mayores de 18 años. Las imágenes están generadas con inteligencia artificial y los relatos son ficción escrita por el autor. Para continuar, confirma tu edad y tu consentimiento.

Imágenes generadas con IA · Relatos de ficción escritos por el autor · Verificación básica de edad · Tu elección se recuerda en este navegador.

Relato 04

La ducha

18 de junio de 2026 9 fotos 3 vídeos

Llegar a casa y saber que lo primero que voy a hacer es meterme bajo el agua caliente se ha convertido en uno de mis pequeños placeres favoritos.

Me quito los zapatos apenas cruzo la puerta, como si ya no pudiera soportar ni un segundo más llevarlos puestos. Después va la chaqueta, el jersey, los vaqueros… cada prenda que dejo caer al suelo me aligera un poco más. Cuando por fin estoy desnuda, me miro un momento en el espejo del baño antes de abrir el grifo. El vapor empieza a subir y yo me meto despacio, dejando que el agua me golpee primero la nuca, luego los hombros y después resbale por mis pechos. Me enjabono con calma, casi con pereza, recreándome en el olor que sube con el vapor, ese aroma cálido y personal que solo aparece cuando el día ya ha quedado atrás. A veces, cuando el agua está especialmente buena y yo estoy especialmente sensible, mis manos bajan solas. Me apoyo contra la pared fría, cierro los ojos y me dejo llevar. El placer llega suave, casi líquido, mezclado con el chorro que sigue cayendo sobre mí. Me corro en silencio, con la respiración entrecortada, y me quedo un rato más bajo el agua, dejando que todo se limpie.

A veces creo que este es el mejor momento del día: cuando el agua me limpia por fuera y yo me limpio por dentro.

Salgo envuelta en la toalla y me siento en el borde de la cama. Entonces empieza el segundo ritual. Extiendo la crema corporal con paciencia, desde los pies hasta el cuello, masajeando cada centímetro de piel. Me gusta sentir cómo queda suave, cómo huele a limpio y a mí misma al mismo tiempo. Me seco el pelo con calma, me pongo algo cómodo y me miro otra vez en el espejo. Ya no soy la misma que llegó hace media hora. Estoy más ligera. Más presente. Más mía.

El relato

¿Te ha inspirado algo? ¿Quieres contarme qué te ha parecido?

Escríbeme →

¿Quieres saber cuándo publico algo nuevo?

Un aviso discreto a tu correo, nada más. Sin spam, date de baja cuando quieras.

Ver imágenes